Ayahuasca

 

La Ayahuasca es una palabra quechua utilizada para nombrar la planta principal del brebaje y también al propio brebaje,  la palabra hayahuaska significa vino amargo. A este brebaje también se le conoce como Yagé, Yahé o Yajé, entre los nativos jibaros del Amazonas es llamada natema y otros pueblos  la denominan Caapi, Capi o Caipi,  también nepé, nishí entre otras denominaciones dependiendo del pueblo y su idioma nativo. Para algunos pueblos la ayahuasca significa, la “liana de los muertos o liana de las almas”.

Generalmente el brebaje se consigue a través de la cocción de dos plantas, banisteriopsis caapi -liana amazónica (Cipó) que contiene alcaloides beta-carbolinos- y Psychotriaviridis-arbusto selvático que contiene DMT (Chacruna).

liana2m_Rainha3El cipó contiene Tetrahidroharmina (THH) con sus alcaloides Harmina y Harmalina cuya función en el brebaje es inhibir la encima MAO (monoamino oxidasa), permitiendo entrar al torrente sanguíneo los componentes de las hojas del arbusto Chacruna, la que contiene el alcaloide Diemetriltriptamina (DMT). Este psicoativo se halla en el cerebro humano de forma natural siendo también responsable del sueño.

El uso de la ayahuasca se remonta a más de 5000 años y aún se nos revela como saber mágico-religioso terapéutico. Los pueblos indígenas amazónicos la consideran planta maestra y sagrada.

La ayahuasca produce una profunda acción en el cuerpo físico, energético y psíquico, es también una puerta de acceso a estados modificados de consciencia, permitiéndonos observar realidades que serían ocultas en circunstancias ordinarias, haciendo confrontar y conquistar nuestros miedos más profundos.

Estos y otros efectos conducen a la conciencia humana hacia estados mentales inexplicables que son a la vez reveladores y maravillosos.

Estos son algunos estados alterados de conciencia provocados por la ayahuasca:

Introspección: examen del alma por sí mismo, auto-contemplación. Reconocimiento de la evolución de nuestro ser

Regresión: reviviscencia psíquica a fases pasadas de la vida, para solucionar conflictos. Permite conectarse y reconocerse mejor. Los contenidos de experiencias olvidadas o reprimidas vuelven a la conciencia como un verdadero revivir. Se diluyen así las tensiones o conflictos en la psique humana y se produce una re-estructuración y cura de la personalidad.

Experiencia místico-religiosa: ascensión al cielo (a lo divino) a través de un reconocimiento espiritual. Experiencia trascendental que incrementa la receptividad y comunión mística con todo el universo.

Viaje astral: transmigración o peregrinación del alma, fuera del cuerpo físico.

Psico-actividad: manifestación de funciones cerebrales, cotidianamente adormecidas, agudización de los sentidos, memoria intensa, análisis exhaustivo, desarrollo de la intuición.

Exaltación de facultades extra sensoriales: manifestaciones telepáticas, clarividentes, pre-cognitivas e ingreso al contexto divino.

Amplificación de la conciencia: liberación del espíritu para elevar la conciencia y el conocimiento a niveles y perspectivas superiores.

La Ayahuasca sirve como recurso psicoanalítico y psicoterapéutico para que la persona adquiera conciencia de sus problemas en su verdadera significación. Bebiendo la ayahuasca, podemos influir a voluntad en la esencia misma de nuestra más íntima personalidad, perfeccionándola a favor.

Efectos

La ayahuasca es una bebida de sabor intenso amargo que se consume por vía oral. En aproximadamente 15 – 60 minutos, la ayahuasca induce un estado alterado de conciencia donde es frecuente tener visiones vinculadas con una alta carga emocional.

Dado que la Ayahuasca es una planta sagrada purificadora, puede producir vómitos, diarreas, sudoraciones y demás efectos de purificación, que es la manera como la maestra ayahuasca cura, enseña y guía. Estos efectos eméticos vienen acompañados de contenidos psicológicos. Uno vomita emociones y bloqueos psicológicos.

Generalmente luego de la ingesta se dan las siguientes etapas: sensaciones incómodas de vértigo, náuseas, miedos y paranoias reprimidas; resolución de conflictos, paz y armonía; profunda reflexión, análisis exhaustivo e introspección; gratitud, paz y mucha alegría.

También es bueno aclarar que todo este proceso es relativo ya que no es condición necesaria purgar físicamente para poder llegar a estados alterados de consiencia. Muchas veces llegamos a encontrar “lo mágico” en una sola sesión de ayahuasca, como también podemos hacer reiteradas sesiones sin llegar a entender y encontrar nada. No hay ceremonia buena o mala, sino mal comprendida.

Durante las visiones no hay pérdida de las relaciones espacio-temporales, ni pérdida de la conciencia. Muchas veces no se tiene ninguna visión durante la sesión pero se puede tener una ampliación de conciencia sumamente reveladora.

Es fácil tomar ayahuasca… lo difícil es entender lo que viene después. El reto es entender el verdadero significados de las visiones que nos muestran las plantas y poder utilizar este aprendizaje en nuestra vida diaria. Antes de realizar una sesión, siempre recomendamos al experimentador no crearse  expectativas “maravillosas y mágicas” a partir de experiencias ajenas, porque cada persona tiene su propia experiencia.

No hay nada más equívoco que esperar tal o cual cosa de una sesión, puesto que al mantener la atención fija en una esperanza mental no dejará espacio para lo que se presente a la hora de la verdad. Antes de realizar una ceremonia de ayahuasca, se recomienda a la persona mantener la mente libre de prejuicios y miedos y el corazón abierto; asimismo, debe prepararse mental, emocional, física y espiritualmente.

A la ayahuasca se le denomina:

Doctora porque cura.

Maestra porque enseña.

Madre porque guía. Da Poder, Saber y Visión.

 

 

 

 






 

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